• Alejandro Lagos

¿Cómo puede afectar la guerra en Ucrania a nuestra economía?






Teniendo en cuenta que Ucrania ha cerrado sus puertos y el ataque ha llevado a que se prohíba la navegación de cualquier tipo de embarcación comercial en el mar interior de Azov, que conecta el país con el mar Negro, es de esperar que el comercio de alimentos se corte casi por completo: el 90% de las exportaciones ucranianas de cereal se realizan por vía marítima. Nadie se atreve a aventurar en qué medida afectará la guerra al precio de los alimentos, pero todos dan por seguro que se va a notar y no solo en el pan.


A esta ruptura inmediata de los suministros hay que sumar las sanciones comerciales que la Unión Europea vaya a imponer a Rusia, que de seguro provocarán una prohibición de las importaciones.


Es bien sabido la dependencia de buena parte de Europa del gas ruso, pero hay una derivada de esto que afecta también al precio de los alimentos. Y es que, el gas también es necesario para fabricar fertilizantes, cuyo precio lleva subiendo desde el inicio de la pandemia.


Rusia es uno de los principales productores a nivel mundial de fertilizantes y el segundo productor más importante del planeta de potasa, un importante nutriente para los cultivos.

La interrupción del comercio con Ucrania y Rusia provocará, según todos los analistas, una importante subida de la inflación en especial en los mercados de energía y alimentación, con la consiguiente pérdida de poder adquisitivo de los consumidores.


Aunque China se ha puesto de lado en el conflicto, también se va a ver afectada por la invasión: alrededor de un tercio de sus importaciones de maíz provienen de Ucrania y se utilizan para alimentar a la piara de cerdos más grande del mundo.


Rusia es el principal exportador global de trigo del mundo, mientras que Ucrania se ubica en el quinto puesto, de acuerdo con el Observatorio de Complejidad Económica (OEC) del Instituto Tecnológico de Massachusetts. Argentina ocupa el séptimo lugar y es uno de los mayores productores globales, pero en casi todo el resto de América Latina el trigo, un alimento básico, debe ser importado.


El temor a que haya interrupciones logísticas en la región el mar Negro hace que los precios internacionales suban en (la Bolsa Mercantil de) Chicago, y en el contexto de que los commodities están creciendo, el trigo el cobre y el petróleo.


También es de esperar que se disparen los costos de transporte, que ya son sorprendentemente elevados. “Vamos a ver que las tarifas marítimas y aéreas se disparan”, dijo Glenn Koepke, gerente general de la red de colaboración en FourKites, una consultoría de cadena de suministro en Chicago. Advirtió que las tarifas marítimas podrían duplicarse o triplicarse de 10.000 a 30.000 dólares por contenedor y que podían esperarse aumentos aún mayores en los costos del transporte de carga aérea.


Hoy la palabra es incertidumbre global.

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