• Alejandro Lagos

Sentirse parte de la gran capital.



Por nuestra actividad hemos tenido que viajar a algunas ciudades argentinas y cada vez , pasar por Buenos Aires nuestro punto de entrada y salida del país. Siempre es un agrado explorar una ciudad de sangre inmigrante y pulso apasionado, un lugar de amistad y emociones, de tradición y vanguardia, de cultura y sofisticación, donde la gente se sienta durante horas a conversar en los cafés, donde el fútbol se vive como en ningún otro lugar del mundo y donde la noche atrae con una propuesta múltiple de espectáculos.


Cada vez que volvemos a San Telmo nos encontramos con alguna agradable sorpresa, esta vez fue una pareja que bailaba Tango en la Plaza Dorrego, la más antigua de la ciudad después de la Plaza de Mayo. Entablamos pronta conversación con Matías Fuentealba - https://www.instagram.com/matiias_fuentealba/) quien en sus descansos, amablemente nos entregó información para aprovechar nuestro escaso tiempo de visita.


Caracterizado por sus calles estrechas y adoquinadas, no se entiende San Telmo sin hablar de tango, el baile que le ha dado fama internacional a Buenos Aires y representa una fusión de muchas culturas distintas fruto de la inmigración, como la propia ciudad.


Para cenar el primer día la recomendación fue la porteñísima parrilla y restaurante El Corralón, https://www.instagram.com/elcorralonguille/?hl=es, donde se anida otro Buenos Aires, el de las reuniones de amigos y familia hasta la madrugada, donde siempre la noche es mágica y tiene impregnada la épica porteña además de miles de anécdotas por ser el último bastión de la farándula. La exquisita y numerosa memorabilia que se exhibe desde las paredes cargadas, la conforman más de 4 mil fotos -hechas cuadros- y es testigo irrevocable de cada uno de los 26 años de existencia de este restaurante. Por allí pasaron estrellas de la farándula local, los mejores deportistas, periodistas y artistas notables de todos los géneros. Diego Maradona comió muchas veces en El Corralón y le regaló a Guillermo Miguel, dueño del local, la réplica de la Copa del Mundo que ganó Argentina en el Mundial México ´86.


Para el día siguiente el dato fue aún mejor; visitar el barrio Palermo Soho: uno de los sitios más cool de Buenos Aires. Este es uno de los barrios más vibrantes de la ciudad, un barrio en movimiento que se transforma constantemente y donde se difruta del street art, de sus bares, locales de ropa, casas de decoración, ferias artesanales y plazas.

La plazoleta Julio Cortázar, más conocida como Plaza Serrano, es un parada obligada y muy cerca está el “dato para cenar el segundo día”

(https://www.instagram.com/lacabrera_bsas/?hl=es ).


En La Cabrera se encuentra la mejor carne argentina, excelentes vinos y una selección de guarniciones, especialmente elaboradas para cada plato y servidas en incontables pequeñas porciones. No se trata de una parrilla más, es evidente que la intención es que aquellos que vayan, argentinos y turistas, puedan vivir una experiencia única. Los porteños se identifican, los extranjeros se sorprenden gratamente. Al ingresar, una amabilísima anfitriona nos antecede para ubicarnos en alguno de los diferentes salones, decorados con variados objetos: trenes, globos aerostáticos, sombreros y carteles; sobresalen las vacas, las verdaderas protagonistas. Algunas tienen efectos especiales para apreciar los cortes señalizados y tener idea, de forma didáctica, de lo que se come. Otras son creaciones artísticas y todas representan la especialidad de la casa. Ya en la mesa, es posible elegir los platos de la carta y disfrutar de, la elegida en varias oportunidades como… “ La mejor parrilla de Buenos Aires” , un título honorífico que posiciona al “grande entre los grandes” en un segmento plagado de restaurantes de alto nivel.


Continuaremos viajando para concretar negocios de…y con…nuestros amigos argentinos, pero es ineludible no dejar un espacio para disfrutar de las bondades de un Buenos Aires espectacular.

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