• Alejandro Lagos

¿Podemos embarcar por el Puerto de Shanghai?



Hay informaciones contraproducentes al respecto; el domingo 15 de mayo, las autoridades señalaban que la ciudad comenzará a permitir que los negocios abran de forma limitada a partir del lunes siguiente, ya que los casos diarios de infección por COVID-19 están disminuyendo casi dos meses de un cierre estricto que afectó a sus 25 millones de habitantes. Sin embargo, con anterioridad se confirmó el retiro de la Confederación Asiática de Fútbol de la organización del torneo de fútbol de la Copa Asiática, originalmente programado para el verano septentrional de 2023, lo que ha sido interpretado ampliamente como una señal de que cualquier sentido de vuelta a la normalidad en Shanghái o en toda China se ha pospuesto en el futuro.


La preocupación es extrema, puesto que la política Cero-COVID de las autoridades chinas ha paralizado fábricas y almacenes, ralentizado las entregas de camiones y empeorado los atascos de contenedores en los puertos. Dado que el país representa alrededor del 12% del comercio mundial, era solo cuestión de tiempo antes de que la agitación comenzara a extenderse por todas las economías, amenazando con avivar aún más el aumento de la inflación a nivel global.


Los suministros de fabricantes en China de firmas como Adidas hasta fabricantes de automóviles, desde Toyota hasta Tesla, enfrentan costos y obstáculos de producción "sin precedentes". Sin embargo, el impacto sobre las cadenas de suministro no está afectando sólo a las multinacionales. Existen reportes de hospitales de EE.UU. y de Australia que enfrentan escasez de productos químicos utilizados en los rayos X, mientras que los proyectos inmobiliarios se ven retrasados ​​por los insumos retrasados.


Históricamente, la congestión eleva las tarifas spot al reducir el suministro efectivo de transporte. Sin embargo, puede haber un período de transición en que éstas caerán, incluso cuando la congestión se mantenga alta, ya que la demanda de los consumidores se reduce antes de que desaparezca la congestión.


Sin embargo, todavía queda un momento por definir en esta historia: la reapertura de China. Cuando ello ocurra, las exportaciones retrasadas se abrirán paso en la cadena de suministro. Algunos analistas del mercado esperan un aumento en las colas de buque que esperan por un sitio de atraque, sobre todo, en los puertos de EE.UU. Según las proyecciones, las condiciones extremas de congestión se volverán a apreciar en el segundo semestre, ya que la ola de carga retrasada de China coincide con los flujos tradicionales de temporada alta.


Sin embargo, la seguridad de que se produzca este escenario no hace variar mucho la proyección "cuando China vuelva a abrir habrá un repunte. Pero en general, tenemos que aceptar que la demanda está disminuyendo con el tiempo".


Ya en 2023, los vientos podrían cambiar dramáticamente para las líneas navieras, debido a una gran ola de nuevos portacontenedores que ingresarán al agua. "Veremos cuáles serán las consecuencias en el futuro de eso. Se espera que el crecimiento de la demanda se desacelere a niveles más sostenibles, mientras que la afluencia de capacidad aumentará en 2023".


Por el momento en CHINANEGOCIOS seguimos embarcando a través de otros puertos en China y a pesar de la mayor demora que se produce en el tiempo de viaje desde puertos como Qingdao ,Tianjin o Guangzhou , la opción de embarque en Ningbo, desde donde habitualmente el tiempo de viaje a Chile es de 33 días, tiene una espera que hace totalmente inciertas las fechas de las próximas salidas.


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